miércoles, 7 de agosto de 2013

HISTORIA DEL CAMINO DEL CAMINO DE SANTIAGO





 Santiago El Mayor hijo de Cebedeo, era uno los discípulos de Jesus, mucho dicen que era el favorito, a la muerte de Cristo El sigue su labor evangelizadora por Roma, hasta que embarca y llega hasta Andalucía donde comienza su labor evangelizadora por la en aquel entonces Hispania Romana, y se fue desplazando hacia el Norte por Braga, Coimbra, etc, hasta Iria Flavia en Galicia muy cerca de la hoy localidad de Padrón, una vez allí comienza a irse hacia el este, Lugo, Astorga, Zaragoza y Valencia, donde embarca de nuevo de regreso a Palestina donde sigue su labor saltándose la prohibición de predicar el Cristianismo, por esto es decapitado por Herodes Agripa, dos de sus discípulos Atanasio y Teodoro, roban el cadáver y los trasladan a Iria Flavia, transportan el cadáver de Santiago en un carro de bueyes hasta el bosque de Libredon donde los bueyes se pararon y no había forma de que continuaran, cosa que tomaron como una señal divina y enterraron el cuerpo del Apóstol en el Arca Marmarica del que hay referencia desde el Siglo VI.

Ya en siglo VII Beda el Venerable describe con gran precisión el lugar exacto donde está enterrado Santiago, en esa época España está metida de lleno en la invasión Árabe y unos caóticos cambios sociales y políticos, por lo que la tradición Jacobea casi desaparece y es ya a finales del S. VIII cuando de la mano del Beato de Liébana empieza resurgir la tradición, escribiendo esto:

"Oh Apóstol, dignísimo y santísimo
cabeza refulgente y dorada de España
defensor poderoso y Patrono nuestro
."

Descubrimiento del Sepulcro de Santiago.

En tiempos del rey Asturiano Alfonso II El Casto que  hace de Oviedo la capital de su reino e intenta imitar el esplendor Toledano, y es en su reinado cuando se produce el descubrimiento del Sepulcro, los hecho se fechan en el año 1.077 cuando un ermitaño llamado Pelayo que vivía en Solovio dentro del bosque de Libredon empezó a ver por la noches luces misteriosas, informo a Tedomiro obispo de Iria Flavia, fueron los dos Juntos y se encontraron con que esas luces (estrellas), señalaban exactamente donde estaba el Arca Marmarea, en el sepulcro reposaban tres cuerpos, atribuyéndolos a Santiago el Mayor y sus discípulos Teodoro y Anastasio.

Teodomiro visita la corte ovetense de Alfonso para informarle de tan fenomenal suceso. El monarca organiza un viaje a este lugar rodeado de sus principales nobles, y al llegar al citado "Campo de Estrellas" (Compostela) manda la construcción de una pequeña iglesia de estilo asturiano, que ha sido constatada por las excavaciones arqueológicas. Teodomiro traslada la sede episcopal a este lugar y muere en el año 847 (en las excavaciones arqueológicas ha aparecido su lauda sepulcral) .

Desde este momento, queda establecida oficialmente la tumba del apóstol en aquel mágico lugar, cercano al cabo de Finisterre, punto situado en el extremo occidental de Europa. El camino a Finisterre era indicado desde cualquier lugar de Europa por las estrellas de la «Vía Láctea». desde antiguo se creía que allí se acababa el mundo y que el Atlántico era «la tumba del sol». Posiblemente estos hechos geográficos y astronómicos ayudaron a reforzar el magnetismo que desde entonces provocó en millones de almas la ruta jacobea.

Existen dos hechos que prueban la importancia del enclave compostelano. Por un lado, en el año 899 Alfonso III, El Magno, consagra una nueva catedral de mayores dimensiones y calidad artística que la levantada por Alfonso II El Casto. Un siglo más tarde, en el año 977 Almanzor destruye Santiago -aunque respeta la tumba- a sabiendas que se trataba del centro espiritual del enemigo cristiano.

Apogeo del camino.

La orden de Cluny pronto se hace eco del prestigio de Compostela y durante el siglo XI promueve las peregrinaciones a Santiago. A cambio, los reyes cristianos hacen generosas donaciones a sus monasterios.
A lo largo del siglo XI la afluencia de peregrinos se intensifica y comienza la labor organizadora de los reyes para facilitar el tránsito. Se comienzan a construir puentes y hospitales en los enclaves necesarios. Comienza a establecerse una ruta principal con sus respectivas estaciones (Camino Francés).
En el año 1073 se inicia la construcción del tercer templo consecutivo sobre la tumba del apóstol, bajo mandato del obispo Peláez. Será la gran catedral románica que conocemos: un magnífico templo del "románico de peregrinación".

El definitivo espaldarazo que hace del Camino de Santiago la gran ruta de peregrinación de los siglo XII y XIII es la concesión desde Roma de los Años Santos Compostelanos, con la posibilidad de que los peregrinos obtengan la indulgencia plenaria.
La Bula Regis Aeterni concedida por el Papa Alejandro III en 1179, no hace sino confirmar privilegio concedido a Compostela por el papa Calixto II en el año 1120 por lo que serán Años Santos o Años Jubilares todos aquéllos en los que el día 25 de Julio (día de Santiago) coincida en domingo.
Compostela aventaja claramente a la propia Roma en este aspecto. Allí los años jubilares suelen coincidir cada 25 años, en Compostela cada seis.
Las indulgencias de ambos Años Santos son las mismas, es decir, será la indulgencia plenaria o perdón de todo tipo de culpa o pena. Las condiciones para ganar el jubileo son las siguientes:
  • Visitar en Año Santo la Catedral de Compostela donde se guarda la Tumba de Santiago el Mayor.
  • Rezar alguna oración (al menos el Credo, el Padre Nuestro y pedir por las intenciones del Papa). Se recomienda asistir a la Santa Misa
  • Recibir los Sacramentos de la Penitencia y la Comunión, dentro del período comprendido entre los quince días anteriores y posteriores a la visita a Compostela.
En 1139 Aymeric Picaud lleva a Santiago su "Guía del Peregrino" denominado Codex Calixtinus atribuido por los monjes de Cluny al Papa Calixto II, de ahí su nombre. En él se describe el Camino de Santiago y se dan multitud de consejos para recorrerlo, a la vez que describe -de forma muy partidista, eso sí- sus lugares y gentes.
Estamos por tanto, ante la época de esplendor del Camino a Santiago. Miles de peregrinos de toda Europa, dirigen sus pasos hacia el fin del mundo conocido acompañados por su bastón y su calabaza-cantimplora. La vieira o venera conseguida en Compostela acreditará, al regreso, el éxito de la aventura.
 
DECLIVE DEL CAMINO

A partir de la peste negra que asola Europa en el siglo XIV las peregrinaciones se ven seriamente disminuidas.
Doscientos años después, la aparición del Protestantismo es otro golpe al Camino de Santiago pues el mismo Lutero disuade a sus seguidores de viajar hasta su tumba con palabras como:
«... o sea, que no se sabe si allí yace Santiago o bien un perro o un caballo muerto...»
«... por eso, déjale yacer y no vaya allí...»
El arzobispo de Santiago en el periodo 1587-1602, Don Juan de Sanclemente y Torquemada, ante la amenaza del corsario Francis Drake que había manifestado su intención de destruir la catedral y el relicario del apóstol, ocultó sus restos llevándose el secreto a la tumba.
Éste y otros motivos consiguen que, durante los siguientes dos siglos, las peregrinaciones a Compostela entran en una atonía tal que según cuentan las crónicas, el 25 de julio de 1867 tan solo habían acudido a Compostela unas pocas decenas de peregrinos.

RESURGIR DEL CAMINO

El arzobispo Payá Rico descubre los restos del apóstol en 1879 y se apresta a la aprobación de la autenticidad de las reliquias, que consigue de las autoridades eclesiásticas y científicas españolas de la época y que ratifica el propio Papa León XIII en su Bula Deus Omnipotens.
Sin duda es el último cuarto del siglo XX cuando verdaderamente se produce el resurgir de las peregrinaciones a Santiago. No cabe duda que parte del éxito de los últimos años se debe a razones de promoción turística de la que ha intensamente sido objeto. Pero también es incuestionable que la ruta jacobea se ha ganado su prestigio actual gracias a su valor eminentemente espiritual, justamente en una sociedad progresivamente enferma de materialismo.
En 1993 el Camino de Santiago fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.