Corría el año del señor de 1.090, más o menos, que en esto de los milagros
las fechas son un poco difusas, y cuentan que un matrimonio Alemán hacia el
camino de Santiago con su hijo, un apuesto joven de gran belleza, llegados a
Santo domingo de la Calzada se hospedaron en una posada, donde la hija del
posadero se enamoró del joven, pero el joven no le hizo ni puto caso, así que
la hija del posadero despechada decidió meter en el equipaje del joven una copa
de plata, a la mañana siguiente a la hora de partir la joven acuso al joven de
haberles robado y cuando el Corregidor y su guardia se persono y registraron el
equipaje del joven encontraron la copa, en aquella época el delito de hurto se
castigaba con la muerte, y así fue condenado, el padre del chico se ofreció a
cumplir el la pena del hijo, pero el hijo se negó, y le ahorcaron, los padres
prosiguieron el camino llegando a Santiago de Compostela, a la vuelta después
de 36 días más o menos, fueron a visitar el lugar del ahorcamiento y cuando
llegaron, sorpresa, su hijo les habla y se dan cuenta que sigue vivo, los
padres fueron a toda leche a decírselo al corregidor y este incrédulo total,
les dijo a los padres, "su hijo esta tan muerto como este gallo y esta
gallina que me voy a comer" y en el mismo momento el gallo y la gallina
saltaron del plato y se pusieron a andar por la mesa (imaginar el susto del
corregidor), visto lo visto salieron corriendo al lugar del ahorcamiento y
comprobaron que estaba vivo, así que lo bajaron y revisaron su caso y le
indultaron, condenando a la posadera que abrumada por las preguntas confeso su
crimen y fue condenada a la muerte, pero los padres del apuesto joven muy piadosos pidieron
clemencia y le conmutaron la pena por cortarle el pelo y vestirla de monja, y así
estuvo rezando hasta el fin de sus días.
Todo este milagro es relatado por el Papa Calixto en el libro II del códice
Calixtino.
Y por todo lo relatado, a Santo domingo de la Calzada se le presenta con un
gallo y una gallina.
MILAGRO DE O CEBREIRO
Corría el S.
XIII o XIV, no está muy claro, cuando un infernal día de invierno azotaba la
comarca de O Cebrerio, la nieve caía por arrobas y los caminos estaban borrados
por tan gigantesca tormenta, el viento hacia casi imposible andar por la calle,
y el frio era intenso, en estas había un labrador del pueblo de Barxamaior que tenía
una fe inquebrantable, ese día como otros decidió ir a escuchar la misa al
Monasterio de O Cebreiro desafiando las inclemencias del día, llego a la misa
al borde del colapso y el Fraile que allí estaba no pudo por más que mofarse de
él, refiriendo que una misa no valía la pena el esfuerzo que había hecho, dicho
monje tenía una falta galopante de Fe y he aquí que durante la consagración y
pensando en el vano esfuerzo de dicho labrador la Hostia se convirtió en Carne
y el vino en Sangre, exclamando el Fraile en ese momento “SEÑOR MIO, DIOS MIO”,
devolviendo al fraile la Fe.
Más adelante
hacia 1.438 llegaron como peregrinos Los Reyes Católicos, (los de tanto monta,
monta tanto Isabel como Fernando), hospedándose en el Monasterio ya que querían
conocer lo que paso el día autos, los monjes enseñaron a los Reyes los
corporales y la sangre que había quedado en el Cáliz así como la Hostia en la
Patena, y como recuerdo los Reyes dejaron un relicario donde se guarda desde
entonces el milagro de la Transfiguración de El Cebreiro.
Cuentan que
el Cáliz donde el vino se convirtió en Sangre era el Santo Grial, la copa donde
Jesus bebió en la última cena, o la copa en la que Jose de Arimatea recogió la
sangres de Cristo después de que el soldado romano Longinos le clavara una
lanza, pero vamos esto es cosa de otro estudio.


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