BRUTAL,
eso es lo que ha sido la impresionante etapa de hoy, hemos partido
desde Palas de Rei a las 8:30 de la mañana, que nos despierta con frío y
mucha bruma, después de un buen desayuno nos ponemos en marcha, con la
incertidumbre de lo que nos pasara, el
primer tercio discurre por unos parajes formidables, bosques plagados de
castaños centenarios, como si estuviéramos en el bosque de Fangorn, la
cosa empezaba un poco mal, Nachete se quejaba de que iba escozido, así
que eriplast en cantidades industriales y ha devorar kilómetros, vamos
avanzando, la bruma se disipa y con ellas los problemas de Nachete, el
calor empieza a asomar, pero mientras vamos por esos bosques mágicos
llenos de Meigas a buen seguro, el calor no nos importa, por fin hoy
además entramos en la provincia de A Coruña y eso te da ánimos, ya
llegando a Melide, tenemos que pasar por un secarral que es ahí donde
nos damos cuenta del calor del día, tal es así, que hoy es el primer día
que me quitó la sudadera, atravesamos la caótica Melide, por lo menos
en el día de hoy, son las 12:00 más o menos, hay mercadillo y está todo
hasta la bola, sellamos la credencial en casa Ezequiel, y tiramos
millas, salimos de Melide, y el calor ya empieza a ser exagerado y eso
además de machacarnos a todos hace que vayamos más despacio, antes de
llegar a Leboreiro dejamos a tras el mojón del Km 50, y al pasar por
Leboreiro paramos a ver el cabazo de Leboreiro, Nachete el pobre empieza
a quejarse que le duelen las plantas de los pies, normal, llevamos ya
16 km percutiendo contra el suelo y eso destroza cualquier pie, a unos 3
km de Melide en un bosquecillo de eucaliptos paramos a comer, y ha
descansar, una masaje en los pies de Nachete y mucho descanso tirados en
medio del bosque, una vez comenzada la marcha, empiezan los problemas
debido al intenso calor y a las brutales rampas que empezamos a
encontrarnos, la leche, que rampas, duras y empinadas y sus
correspondientes bajadas igual de duras y tira pa arriba y otra vez para
abajo, y encima estos jodios gallegos les preguntas y de dicen lo que
les sale de los cojones, así que no te puedes fiar de ellos, y nos
quedan unos cuantos kilómetros, en una de estas entro en un bar a sellar
la credencial con Silva y me pimplo una cerveza como si no hubiera
mañana, joder que rica, y seguimos tirando, siguiendo las flechas
amarillas y descontado kilómetros con los mojones y deseando llegar, pero
no vemos el final, una cuesta y otra y otra, hasta que ya por fin
después de cruzar una carretera por un puente, empieza un vertiginoso
descenso hasta Ribadisio, meta de nuestra jornada, lo mejor es que los
niños después de llegar no se les ocurre más que ponerse a jugar al
escondite, como,si no tuvieran otra cosa mejor que hacer, y los mayores,
algunos, a meter los pies en las heladas aguas del río Iso, lo demás, lo
de todos los días, duchas, cenas y a la piltra.
Así qué mañana más, per esta vez más corta y más llana, empezamos la aproximación a Santiago.
Hasta mañana que será otro día y será muy bueno seguro.
Gracias a todos por seguirnos.
















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